Cada año, a mediados de septiembre, llega la misma pregunta: ¿cuándo cierro la piscina? Si buscas la respuesta, seguro que has encontrado guías sobre lonas de invierno, invernaje químico y purgado de tuberías. Todo eso sigue siendo necesario si tienes una piscina tradicional — pero si tienes, o estás pensando en instalar, una cubierta transitable, el proceso cambia bastante.
¿Cuándo toca cerrar la piscina?
La referencia técnica que manejan los profesionales del sector es la temperatura del agua: cuando baja de forma sostenida por debajo de los 18°C, el cloro se degrada más rápido y sube el riesgo de algas, así que ya no compensa mantenerla operativa a pleno rendimiento. En la mayoría de España, esa ventana cae entre mediados de septiembre y primeros de octubre — justo donde estamos ahora.
Cerrarla demasiado pronto (en pleno agosto) desperdicia semanas de uso. Cerrarla demasiado tarde (en noviembre) puede pillarte con las primeras heladas y la instalación sin proteger.
El proceso tradicional (con lona de invierno)
Si tu piscina no tiene cubierta transitable, el cierre de otoño suele implicar: limpiar a fondo el vaso, equilibrar el agua químicamente, bajar el nivel unos 30-50 cm por debajo de los skimmers, purgar las tuberías para evitar roturas por congelación, y finalmente colocar una lona o cubierta de invierno bien anclada.
El punto débil de este proceso: una lona mal sujeta puede caer al agua, acumular hojas y suciedad, y su peso húmedo puede dañar el borde de la piscina. Hay que revisar los anclajes cada año, y durante todo el otoño e invierno tienes una lona visible ocupando el jardín.
Qué cambia con una cubierta transitable
Con una cubierta transitable instalada, buena parte de este ritual desaparece. La plataforma no es una lona que se pueda hundir, desplazar con el viento o acumular una balsa de agua de lluvia encima — es una estructura que soporta entre 2.000 y 10.000 kg y sustituye visualmente la piscina por una superficie de terraza sólida.

Sigue siendo recomendable el tratamiento químico de invernaje y bajar el nivel del agua si tu zona tiene riesgo de heladas — eso no lo sustituye ninguna cubierta. Pero te ahorras la revisión anual de anclajes de la lona, el riesgo de que se hunda o se llene de hojas, y ganas una superficie de terraza utilizable en vez de un jardín con una lona de plástico a la vista los próximos 6-7 meses.
El tratamiento del agua es igual de necesario con o sin cubierta transitable. Lo que cambia es todo lo demás: nada de lona suelta, nada que revisar tras cada tormenta, y una terraza de verdad en vez de un vaso tapado hasta mayo.
¿Y si no tienes prisa por cerrarla del todo?
Si tu piscina está en una zona con otoños suaves, puede que todavía te compense mantenerla operativa algunas semanas más. Con una cubierta transitable esa decisión es mucho más flexible: la abres en las horas más cálidas y la cierras el resto del tiempo, sin tener que decidir entre "piscina abierta" o "todo el jardín tapado con una lona" — te lo explicamos con más detalle en mantenimiento de cubiertas transitables: guía anual.
Reunimos esta y todas nuestras guías en un solo sitio: guía completa de cubiertas transitables.